Cuestión de preferencias

Hace pocos días tuve la ocasión de asistir al concierto titulado “Clasictacular” que la Film Symphony Orchestra ofreció en el Teatro Real. La verdad es que surgió de manera casi espontánea muy a última hora, pues a un amigo le sobraba una entrada y me la ofreció amablemente. ¡Muchas gracias, Santi! Yo conocía esta orquesta porque he visto muchos vídeos suyos en Youtube en los que ofrecen suites de las bandas sonoras de las películas más conocidas por todas, así que no perdí la oportunidad de aprovechar el ofrecimiento de Santiago.

En este caso la FSO (Film Symphony Orchestra) nos ofrecía “Clasictacular”, un espectáculo en el que se desarrollaban diferentes piezas que trataban de hacer un pequeño recorrido entre lo más conocido de la música clásica. No es un concierto de música clásica como todos lo entendemos y así lo explicó el director, Constantino Martínez. “Clasictacular” ofrece un menú musical compuesto por diferentes piezas a modo de un menú degustación muy particular. De esta manera, y antes de comenzar las diferentes piezas, el director nos explicaba las suites que íbamos a escuchar y los motivos por los que las había incluido como ingredientes de este singular plato.  Este hecho es muy importante, pues no se aprecia de igual manera un movimiento musical desconociendo los entresijos más importantes que lo rodean. Si vas a escuchar un fragmento de las Valquirias de Wagner, viene muy bien que el director te explique el motivo por el que lo ha seleccionado y cuente algún detalle que profundice un poquito más. Es como si el chef acudiese a la mesa de los comensales para explicarles los ingredientes y elaboraciones de los platos que van a disfrutar.

Sin entrar a valorar todas las piezas musicales, pues mi amigo Santiago, director del blog Cinefagia 80, ha publicado una reseña más específica, sí que me apetece valorar el conjunto del espectáculo en general. Lo que la FSO te ofrece no es más que la iniciación perfecta al mundo clásico para el espectador menos acostumbrado a disfrutarla, pues las tres horas y media que duraron el evento se esfumaron a toda velocidad. La complicidad creada por el director y algunos de los componentes de la orquesta, realizando pequeños gags humorísticos en algunos momentos, le confieren un tono mucho más relajado de lo que cabría esperar en un concierto de música clásica. Es evidente que no es más que un popurrí de temas clásicos populares, no un concierto en sí mismo, pero cumple con la muy necesaria premisa que todo espectáculo debe tener: entretiene y divierte muchísimo.

Me marché del Teatro Real con una pequeña decepción, pues antes de comenzar la representación eché un vistazo al público asistente y comprobé que el más joven podría tener unos treinta y pico años. Quizá me equivoque, por supuesto. Es una lástima que la gente más joven no asista a estas representaciones porque seguramente se aficionarían a ellas, pero se trata de una cuestión de preferencias. Cuando caminábamos hacia el metro recordé que el hijo de un amigo mío me había narrado emocionado que días antes había asistido a un festival de música urbana y reggeton que le había costado 60€. Había pasado calor, sed y hambre. Los grupos tocaron tarde y con desgana, pero todo eso a los chavales les daba igual. Ellos preferían gastarse esos euros en ese festival, cuando podrían haberse gastado algo menos y haber acudido al Teatro Real aquella tarde. Si no lo hicieron es porque muchos de ellos ven la música clásica como algo pesado y aburrido y ni siquiera se paran a pensar en que podría ser un espectáculo muy interesante. Y me figuro que sus padres tampoco pondrán demasiado esfuerzo en animarlos a que cambien de opinión porque ellos mismos también pensarán lo mismo. Es lo que se dice habitualmente: si en casa los padres no leen, lo normal es que los hijos tampoco lo hagan. En este caso es algo parecido. Una lástima.

Cuestión de preferencias.

Un detalle de “Máquina de escribir”, de Leroy Anderson e interpretada por Antoñito, el sobrino del director. Divertidísimo. Vídeo cortesía de Santiago.

Aquí os dejo el enlace a la reseña que ha escrito Santiago en su blog: RESEÑA DE CLASICTACULAR POR CINEFAGIA 80


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