TErcio de Zamora

¿Participó el Tercio de Zamora en el Milagro de Empel?

Cuando comencé a escribir “Y caminaron sobre las aguas”, entre la abundante documentación que obraba en mi poder existían algunas contradicciones entre las tropas que participaron en el famoso suceso. En muchas de ellas indicaban de manera categórica que el Tercio de Zamora fue el principal protagonista y en otros indicaban que fue el Tercio de Bobadilla. De esta manera  se asociaba que el Tercio de Bobadilla fue el Tercio de Zamora en 1585, así que me vi en la necesidad de aclarar los acontecimientos desde un punto de vista riguroso. La respuesta es sencilla: sí participó en el Milagro de Empel y a la vez no. Me explicaré.

Durante aquella época era muy habitual referirse a uno u otro tercio con el nombre de su maestre. Por ejemplo: se mentaba al Tercio de Pedro de Paz en lugar del Tercio Viejo de Sicilia. Don Francisco de Bobadilla recibió en 1580 la tarea de formar un Tercio en Zamora que fue conocido desde entonces como Tercio de Zamora. De esta manera reunió a los tres mil soldados formando leva en la propia plaza mayor de la ciudad y los oficiales precedían de entre la nobleza de la zona. Este tercio partició desde el 1580 hasta el 1583 en la Guerra de Portugal. Cuando este conflicto finaliza, Bobadilla solicita ser enviado a Flandes y el rey así lo permite, de manera que el tercio queda descabezado. Don Francisco Arias de Bobadilla es enviado a Italia y poco después su antiguo tercio es reclamado junto a otros para acudir de refuerzo en el asedio de Amberes en 1584 y ponerse bajo las órdenes del príncipe de Parma don Alejandro Farnesio.

IAsedio de Amberes llevado a cabo entre los años 1584 y 1585

Aquí es donde radica la confusión: el 14 de julio de 1584 llegó a Namur un contingente al mando del capitán Pedro de Tarsis, que había sido nombrado veedor para tal efecto. Esta fuerza militar estaba compuesta por el Tercio de Zamora y el de Lope de Figueroa, ambos sin maestre, junto al Tercio del maestre Agustín Íñiguez. Los dos tercios que habían acudido descabezados fueron reformados y sus compañías pasaron a reforzar al Tercio Viejo de Sicilia, conocido como el Tercio de Pedro de Paz, y al del coronel don Cristóbal de Mondragón. Esta reforma era muy habitual en la época para recomponer las filas de los tercios más importantes. En este caso las doce banderas del Tercio de Zamora fueron distribuidas entre los tercios antes citados, de manera que durante aquellos años el Tercio de Zamora ya no exisitó como tal, pero sí que se mantuvieron sus banderas.

La confusión puede llevar también porque, como he indicado anteriormente, Bobadilla había recibido el encargo de levantar un nuevo Tercio en Italia y conducirlo a través del Camino Español para apoyar la toma de Amberes, asunto capital para la Monarquía. Cuando las tropas de Bobadilla llegan a Namur en agosto de 1585 Amberes estaba a punto de ceder, así que Farnesio le ordena aguardar en las villas cercanas hasta recibir nuevas órdenes. Así lo hizo, y en noviembre de ese mismo año el príncipe Farnesio le ordena comandar una fuerza compuesta por su tercio, el Tercio del coronel Cristóbal de Mondragón, el Tercio del Maestre Agustín Íñiguez (que había sustituido a Pedro de Paz, fallecido en el verano de 1584 en la toma de Terramunda) y una compañía de arcabuceros a caballo al mando del capitán Juan García de Toledo.

Esta fuerza militar compuesta por algo más de cinco mil hombres es la que se ve encerrada en el islote de Bommel protagonizando el famoso Milagro de Empel. Cabe recordar que tanto en las tropas al servicio del coronel Mondragón como al del maestre Agustín Íñiguez marchaban las banderas que habían formado parte del Tercio de Zamora, y como Bobadilla dirigía el conjunto expedicionario la confusión entre quienes no han investigado de manera rigurosa lo acontecido está servida. No, el Tercio de Zamora no fue el protagonista del Milagro de Empel de manera directa, pero sí que participó en esta gesta bajo las enseñas antes citadas. Sí que es cierto que fue Bobadilla quien asumió el mando por encima de la autoridad de los maestres Mondragón (anciano ya) y del más inexperto Agustín Íñiguez, llevando el peso de las decisiones, pero fueron los cinco mil hombres los que protagonizaron tal suceso como narro en mi novela “Y caminaron sobre las aguas” y no el Tercio de Zamora.

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